
El 29 de diciembre el Ministerio Público informa la desaparición, en Pichilemu, del empresario textil Mauricio Saba Aracena.

El fiscal Jorge Mena, con mapa en la mano, inició una intensa búsqueda acompañado del hermano de la víctima, Eduardo Saba, y de un grupo multidisciplinario de la Policía de Investigaciones.

La institución puso también a disposición de la familia y del Ministerio Público un helicóptero para rastrear la zona de Pichilemu.

El uno de enero y tras intensos rastreos, en el sector El Trigal, en el camino a las comunas de Bucalemu con Pichilemu, a orilla de camino y cercano a un bosque, aparece el cuerpo sin vida del empresario Mauricio Saba, con tres impactos de bala en la cabeza. La policía se enfrentaba a un verdadero puzzle policial

De inmediato se iniciaron los peritajes a cargo de los especialistas criminalísticos de la Policía de Investigaciones, para determinar, la causa de muerte de la víctima.

A los pocos minutos arribaron al sitio del suceso los familiares de Saba. Su hermano Eduardo y la esposa del empresario, Paola Sadler, estaban conmocionados con el hallazgo del cadáver y la forma en que él o los asesinos le dieron muerte.

La policía trabajó intensamente en el lugar donde fue asesinado Mauricio Saba, en busca de huellas que les permitiera identificar al homicida.

El bosque de pinos fue mudo testigo de los hechos ocurridos la noche de fines de diciembre, cuando la víctima fue asesinada de tres tiros en su cabeza.
El comisario Joaquín Maldonado encabezó las pesquisas en el balneario de Pichilemu para intentar identificar a los criminales.
Con este retrato hablado la policía buscaba al presunto autor del crimen.
El fiscal Jorge Mena en reuniones informales que sostenía con la PDI para tratar los avances de la investigación.
El féretro con el cuerpo del empresario Mauricio Saba es retirado del Instituto Médico Legal de Rancagua para ser velado en Santiago.

Finalmente, el asesino del empresario textil fue encontrado muerto en un lujoso departamento en Viña del Mar. Se había quitado la vida cortándose las venas y el cuello, agobiado por la persecución policial que lo tenía cercado. Mario Lecaros Pino, de 46 años, era según la policía el autor de este horrendo crimen y robo con homicidio. Terminó así el círculo del asesinato que conmocionó a la región de O'Higgins y al país.
















